El gran desafío de la Medicina actual será lidiar con los efectos destructivos de una patología relativamente nueva y que afecta a toda la raza humana; aquella que deriva de la gula.
La gula, también conocida como "antojos" es el reflejo de una reacción de alarma que nos envía el cerebro debido a una caida de los valores de azúcares en sangre (glucemia) a niveles críticos.
Cuando esto se torna repetitivo, hemos dado el primer paso de una enfermedad que con el tiempo se convierte en obesidad, para luego agregársele la hipertensión arterial y la diabetes del tipo II o diabetes del adulto.
En el mundo actual las cifras de obesos, junto con las de diabéticos e hipertensos, crece en forma constante. Sí bien estas tres patologías pueden considerarse como diferentes etapas de una misma enfermedad, aún son vistas y tratadas como entidades diferentes, a pesar de que sabemos que quien es obeso hoy tiene grandes posibilidades de convertirse en diabético mañana e hipertenso poco antes o después.
El desenlace final es el mismo; el colapso del sistema de irrigación de diferentes órganos, como el corazón (infarto de miocardio), riñones (insuficiencia renal), retina (retinopatía diabetica) o el cerebro (accidente cerebro vascular o ACV). Ese daño surge de los depósitos de colesterol y azúcares que se forman sobre la pared interna de los vasos que irrigan a esos órganos, provocando alteraciones gravísimas en la irrigación y oxigenaxión.
Lo extraordinario de esta epidemia es que la misma es producto del comportamiento humano y de la tecnología creada en los últimos ciento cincuenta años, y no de factores externos a nosotros, como podrían serlo las virosis o las intoxicaciones. Nosotros somos los únicos causantes y responsables de nuestra obesidad.
¿Que tiene todo esto de extraordinario? Simplemente que además de ser los causantes, también somos los únicos responsables por su tratamiento y curación, y que ambos dependen solamente de un cambio de actitud del paciente: su reeducación.
El secreto para ello reside en algo simple; ese cambio de actitud, pero que al ser humano por falta de conocimientos le resulta difícil de llevar a la práctica.
Sin embargo con un poco de educación, sin la necesidad de pasar hambre o llevar a cabo grandes sacrificios, el objetivo puede ser alcanzado, y en menos tiempo de lo que imaginamos. Lo importante de esto es que al mismo tiempo que combatimos la obesidad no solamente nos sentiremos mejor física, mental y estéticamente, tambien estamos evitando los dos últimos y más serios estadios de la enfermedad; la hipertensión arterial y la diabetes.
Ésta página va dedicada a eso, a ayudar a generar, paso a paso ese cambio de actitud, en una forma simple y al alcance de todos.
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Dr. Daniel Stilmann