El tratamiento de la obesidad resulta extremadamente simple, y los resultados del mismo dependen solamente de la actitud que asuma el paciente frente a ésta situación.
Sin embargo, y esto es importante que se lo remarque en éste momento, ese tratamiento no exige fuerza de voluntad, medicamentos o la necesidad de pasar hambre. De lo contrario no daría los resultados obtenidos.
En esa actitud positiva reside todo el secreto, y si UD está decido a intentarlo es conveniente que tenga muy en cuenta lo que acabo de decirle.
Sí se lo propone, y sigue las instrucciones atentamente, logrará resultados visibles en 48 a 72 horas. Es más, puedo decirle que cantifdad aproximada de peso perderá en ese lapso; dos kilogramos y medio (2,5 Kg), y de allí en más aproximadamente 50 a 100 gramos diarios hasta que se a decida parar.
A cambio de eso solo le pediré que siga las instrucciones al pie de la letra, y que coma todo lo que pueda de una larga y sabrosa lista de alimentos que daré más adelante. T
Supongo que habrá escuchado y leído sobre muchas dietas milagrosas. En realidad ésta NO ES UNA DIETA, ya que esa palabra significa restringirse en la ingesta, algo que jamás le pediré.
TAMPOCO ES UN TRATAMIENTO MILAGROSO, pero sí puedo asegurarle que se encuentra basado en hechos estrictamente corroborados por la Medicina.
Además NO ES INFALIBLE,' pero si fracasa es por que UD cometió algún error. ya sea voluntario o no, y sí así fuese el problema tiene rápida solución.
En otras palabras, sí adhiere correctamente a lo que se le indica, lo único que puede ocurrir es que pierda peso hasta el momento en que desee dejar de hacerlo.
Quizá le haya parecido exagerado o poco serio de mi parte que haya aseverado que perderá 2,4 kilogramos en los tres primeros días y un promedio de 50 a 100 gramos/día de allí en más. O talvez se pregunte por que esa cantidad y no 3,7 kilos o cualquier otra cifra.
Por que 2,4 kilos es el peso promedio correspondiente a la reserva de azúcares que un adulto normal almacena en su hígado y músculos. Lo otro que sabemos es que esos carbohidratos tardan 48 a 72 horas en metabolizarse o quemarse a partir del momento en que el paciente deje de ingerirlos, que es exactamente lo que le pediré.
De ahora en más, y cada vez que tenga que solicitarle algo, o le prometa tal o cual cosa, trataré de explicar en la forma más simple posible los motivos para el pedido, o le daré los conocimientos científicos que avalan a la promesa. De esa forma irá aprendiendo los por que de cada cosa, lo cual, además de satisfacer su curiosidad le ayudará a tomar la actitud correcta.
Comprender y aceptar que los resultados dependen solamente de UD y de nadie más es crucial.
¿Por qué?
Los tratamientos de la obesidad que han sido intentados, incluyendo a los que aún se emplean, son de los más diversos. Los mismos pueden dividirse en aquellos que trataban de prescindir de la voluntad del paciente, tal como ocurre con el empleo de las anfetaminas (extremadamente tóxicas), o con el bypass y los balones gástricos (mutilantes), hasta aquellos diametralmente opuestos, que requieren una conducta férrea por parte del paciente, obligándolo a pasar hambre haciendo caso omiso a los deseos de comer, lo cual está destinado al fracaso de antemano.
Salvo honrosísimas excepciones, todos ellos fracasan, por que por su toxicidad no se puede ingerir anfetaminas por períodos prolongados, o por que no se puede luchar contra el hambre a fuerza de voluntad. El hambre tiene una sola forma de ser aplacado; comiendo.
Habiendo experimentado y fracasado miserablemente con todos estos métodos (y muchos otros que no hemos mencionados), finalmente la comunidad medica se rindió ante las evidencias estadísticas abrumadoras, y lentamente ha comenzado a aceptar que la solución radica en otro enfoque.
Y ese enfoque está representado por una alimentación que se asemeje al estilo de comidas que manteníamos hasta antes de que aparecieran la obesidad, diabetes e hipertensión.
Estos datos a continuación servirán para graficar lo dicho. Hasta 1920 los infartos de miocardio consistían una patología muy infrecuente. Hoy en día estos son una de las primeras causas de muerte. ¿Y que podemos decir de la diabetes, cuyos números han alcanzado en las cinco últimas décadas el rango de pandemia? ¿O de los estragos causados por la hipertensión, siempre en números crecientes?
Todo esto, junto a las graves consecuencias físicas y psíquicas por el empleo de las anfetaminas, el fracaso de las dietas de hambre, con el sobrepeso que posteriormente añaden por el efecto rebote, y los riesgos que la cirugía gástrica, llevaron a los médicos y la población a aceptar que la solución debía de ser buscada por otro lado. Lamentablemente éste proceso de aceptación de los hechos nos tomo casi una centuria.
Hoy sabemos de que el tratamiento de la obesidad NO pasa por el empleo de medicación, cirugía o de la simple fuerza de voluntad, y que TODO LO QUE SE REQUIERE es de un simple cambio en los hábitos de alimentación del paciente.
¿En que consiste ese cambio? En ingerir proteínas, grasas y carbohidratos en proporciones adecuadas, además de vitaminas y de un grupo de minerales esenciales para mantener un metabolismo correcto.
Exactamente es eso de lo que se trata la prevención y el tratamiento de la obesidad. Recuerde; NO es necesario pasar hambre, someterse a cirugía o enloquecer empleando anfetaminas.
Salvo escasísimas excepciones, sabemos que sin excesos de carbohidratos no hay obesidad, y que no se puede desarrollar una diabetes tipo II si no se es previamente obeso.
Para ser obesos se necesita primero ingerir dosis altas de azucares en forma de pan, pastas, dulces, alcohol o bebidas gaseosas. Por favor, no lo olvide.
Lo que estamos tratado de sugerirle es que si primero suprime en forma absoluta los carbohidratos, y luego de ese muy corto periodo inicial los vuelve a ingerir en proporciones adecuadas, adelgazará irremisiblemente, y dependiendo de si ya es diabético tipo II, hipertenso, o las tres cosas (que es lo mas frecuente), podrá revertir estas condiciones patológicas, al punto de llegar en muchos casos a prescindir de la medicación que se le haya suministrado.
A vuelo de pájaro el plan de reeducación consiste en una fase inicial de dos semanas dedicadas a la desintoxicaron de azucares y corregir la secreción de insulina, seguido por una segunda fase, de variación durable, durante la cual el paciente continua bajando de peso.
Antes de entrar en los detalles del tratamiento es conveniente de que sepa que ocurrirá durante el mismo, de manera que pueda anticipar estos cambios y disfrutarlos.
En la fase inicial a) se pierde peso rápidamente (aquellos famosos 2,4 kilos), b)desaparecen la distensión gástrica y la acidez (desaparece la infección intestinal por Cándidas y disminuye la fermentación por ausencia de azúcares, c) se comienza a sentir un aumento notorio de la energía física y psíquica (por estabilización de la glucemia y por la energía que aporta la metabolización de las grasas de reserva), d) hay aumenta la diuresis o frecuencia urinaria por incremento de la ingesta de agua (necesaria para eliminar los residuos de la combustión de grasas), comienzan a descender los valores de la presión arterial (atribuible a la pérdida de peso), e) Comienzan a disminuir o desaparecer los dolores de espalda y miembros inferiores productos del sobrepeso, e) y los únicos síntomas adversos que pueden aparecer son constipación (falta de fibras), sabor amargo (parte de los restos de la grasa se eliminan por pulmón y dejan ese gusto) y calambres musculares (por la perdida exacerbada de algunos minerales por orina)
Estos tres últimos síntomas son fácilmente tratables administrando comprimidos de fibra por boca, chicles o caramelos de menta pero sin azúcar, y/o vitaminas con refuerzos minerales.
Durante la etapa ulterior la perdida de peso se estabiliza en valores de alrededor de 50 a 100 gramos diarios, continua el descenso de la presión arterial y la glucemia, y por o tanto puede ser necesario reducir o suprimir los tratamientos para corregir esos valores, descienden los valores de colesterol y triglicéridos (por que disminuye o desaparece la formación de los mismos por falta de azúcares) y continua el bienestar físico y psíquico.
De todo esto es importante que RECUERDE que los resultados dependen de su actitud, que no le pido que pase hambre, muy por el contrario, le aconsejo que coma hasta quedar satisfecho, y que para formar grasas hay que comer azúcares, ya que en su ausencia le será imposible hacerlo.
Esta UD preparado para entrar en la próxima fase.
Continua.......
Dr. Daniel Stilmann.