'Aclaración y sinónimos empleados.''
Las palabras a continuación serán empleadas en forma indistinta para referirse a los carbohidratos, ya que desde el punto de vista metabólico son todas equivalentes entre sí.
Las mismas son; azúcares, almidón, glúcidos, hidrato de carbonos, glucosa, fructosa, galactosa, sacarosa, dulces, pan, pastas o alcohol, y serán empleadas alternativamente a lo largo del texto.
El comienzo de la puede ser rastreado a los primeros años en la vida del paciente, cuando todos sus mecanismos de alimentación son destruidos en forma sistemática por la educación que recibimos, la cual está parcialmente influenciada por la industria alimenticia mundial con el solo fin de satisfacer su metas económicas. Durante muichos años para nuestra sociedad un niño gordo eran un niño sano.
Para comprender esto es necesario saber que puede ser considerado como una alimentación adecuada en relación a la forma en que fuimos creados y diseñados para funcionar.
La alimentación humana puede dividirse en dos formas clásicas. La primera, la más adecuada a nuestra naturaleza, y la que hemos perdido hace tiempo, es la que corresponde al período previo a la agricultura a gran escala, esto es no más de ciento cincuenta años atrás.
Luego, con la mecanización del agro aparece la segunda forma de alimentarnos, la responsable directa por la obesidad, la diabetes y la hipertensión, y que puede denominarse como la era de los hidratos de carbonos.
El descubrimiento de América primero, que dio al mundo la caña de azúcar y el maíz (ambos muy ricos en carbohidratos), y el empleo de los motores a explosión algo más tarde, cambiaron para siempre la alimentación humana. Sin embargo no fue hasta hace poco, con los nuevos métodos de transporte y refrigeración, que el círculo se cerró.
¿Cómo era la alimentación humana antes de éste gran cambio? En la respuesta a ésta pregunta se encuentra la llave del secreto al problema de la obesidad y sus desagradables consecuencias posteriores.
Esto es, se comía durante los seis meses fríos del año una mezcla básicamente de proteínas y grasas y muy pocos carbohidratos, y con la llegada de la primavera comenzaba la ingesta de una dieta rica en estos últimos.
Al no existir los azúcares en la naturaleza durante la mitad del año, el ser humano solamente los consumía en el momento que le resultaban disponibles; la primavera y el verano.
la cual es la forma en que almacenamos la energía para los momentos de escasez, básicamente el invierno, mecanismo que es copiado por los animales siendo el ejemplo clásico el oso. Y aquí viene algo importante.
En ausencia de los mismos y comiendo solamente grasas y proteínas, la cual fue nuestra dieta básica en los últimos cien mil años, no hay forma de almacenar energía como tejido adiposo.
Simplemente no existe camino metabólico para ello, y lo repito, por que de no comprender esto estará creando las condiciones para convertirse en obeso primero, y/o en diabético e hipertenso después.
Ahora que sabe esto se encuentra preparado para inicar la lectura del próximo capítulo que analiza los mecanismos de la obesidad.
Continua............
DR. DANIEL STILMANN.
Fuente: Federación Internacional de Diabetes''
Creemos que ela inclusión del siguiente iforme de la FID puede resultar de ayuda al lector.
La diabetes es una creciente amenaza para la salud mundial. En 2003, la Federación Internacional de Diabetes calculó que había 194 millones de personas con diabetes en todo el mundo. Se calcula que para el año 2025 esta cifra aumentará hasta alcanzar los 333 millones, lo cual significa que el 6,3% de la población mundial vivirá con diabetes. La diabetes es hoy día la cuarta causa de muerte en la mayoría de los países desarrollados.''
Un aumento alarmante del sobrepeso y la obesidad está teniendo lugar en todo el mundo y es probable que esto impulse un aumento de la prevalencia de diabetes aún mayor del que sugieren los cálculos actuales. La obesidad es el principal factor de riesgo modificable en el 90% de todos los casos de diabetes.''
Los niveles de sobrepeso están aumentando de manera dramática entre los niños, y el resultado es que cada vez hay más casos de diabetes tipo 2 en la infancia y adolescencia, una afección que hasta hace poco afectaba en grande mayoría a los adultos''.
Cuanto más temprana sea su aparición, más aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones graves, como enfermedades cardíacas y ceguera. El resultado es un aumento de la carga sobre los presupuestos sanitarios y el total de la sociedad.
Es posible actuar para ralentizar las crecientes epidemias de obesidad y diabetes. Esto exige un enfoque integrado e internacional en el que se impliquen las autoridades sanitarias nacionales, la sociedad civil y el sector privado.
¿Qué es la obesidad?''
La obesidad se produce cuando aumenta el tamaño o el número de células adiposas del organismo de una persona. Cuando una persona aumenta de peso, estas células adiposas aumentan primero su tamaño y luego la cantidad.
El sobrepeso y la obesidad provocan el desarrollo de diabetes y contribuyen a aumentar la hipertensión,''la hipercolesterolemia, la infertilidad, las complicaciones durante el parto y la artritis. La obesidad se puede prevenir en gran medida cambiando de estilo de vida y, especialmente, de dieta.
El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos por el cuadrado de la altura en metros:
IMC= kg/m2
Se considera que los individuos con un IMC de entre 25 y 29,9 sufren sobrepeso, mientras que quienes tienen un IMC de 30 o más son obesos.''
La circunferencia de la cintura se admite cada vez más como una manera sencilla de identificar la obesidad. Esta medida, en combinación con el IMC, ha demostrado ser la que mejor predice la obesidad y los riesgos para la salud que conlleva.
La obesidad puede afectar a cualquiera: no hay factores de riesgo absolutos. Sin embargo, ciertos grupos de personas tienen más probabilidades de convertirse en obesos. Los riesgos de obesidad son:
El riesgo de desarrollar diabetes aumenta progresivamente tanto en hombres como en mujeres con la cantidad de exceso de peso.''
El alarmante aumento de la prevalencia mundial de diabetes tipo 2, especialmente en países en vías de desarrollo, entre las minorías étnicas y los niños, parece estar principalmente relacionado con el sobrepeso y la obesidad.
Obesidad y diabetes tipo 2, sin embargo, no siempre van unidas. No todo el que tiene sobrepeso o es obeso desarrolla diabetes y no todo el que tiene diabetes tipo 2 está obeso. La probabilidad de desarrollar diabetes cuando se tiene sobrepeso o se es obeso depende de la interacción de una serie de factores:
Prevalencia de obesidad en el mundo'''
Ha tenido lugar un notable aumento de la obesidad en países tanto de ingresos altos como bajos, en particular en la década de los 90.
El sobrepeso y la obesidad suelen afectar hoy día a un alarmante 50-65% de la población de algunos países, no sólo en los EEUU, Europa y Australia, sino también en países tan variados como México, Egipto y a la población negra de Sudáfrica. La mayor concentración de obesidad se encuentra hoy en las islas del Pacífico y en algunas partes de Oriente Medio.
Es probable que los crecientes niveles de obesidad en todo el mundo impulsen la prevalencia de diabetes hacia un crecimiento aún mayor del que se calcula en la actualidad, ya que en dichos cálculos no se ha tenido en cuenta la epidemia de obesidad.
La urbanización verá la concentración de más de la mitad de la población mundial en ciudades para 2005, que aumentará hasta superar el 60% para el año 2020. El entorno urbano supone una barrera para la actividad física, y crea una mayor dependencia de los alimentos procesados industrialmente, en donde prevalecen los alimentos con un alto contenido en grasas, azúcar y sal.
Hay algunos indicios de que la probabilidad de un individuo concreto de convertirse en obeso se puede reducir si se presta atención a los siguientes factores de riesgo modificables: ''' + Nutrición materna adecuada durante el embarazo + Introducir sabores variados a los bebés tras concluir la lactancia materna + Desarrollar el gusto por el consumo de frutas y verduras desde edades tempranas + Estimular la actividad física durante la infancia Seguir dietas bajas en densidad energética' *
'''Estas son:
Tratamiento de la diabetes y la obesidad''
El control del peso y el aumento de la actividad física forman la verdadera base del tratamiento de la diabetes tipo 2.
La mayoría de las personas con diabetes tipo 2 puede perder entre un 5 y un 10% de su peso corporal si un equipo profesional formado por un médico y dietistas o enfermeros les ofrece un tratamiento. El aumento de la actividad física diaria juega un importante papel en el mantenimiento de esta pérdida de peso.
La dieta es una parte fundamental del tratamiento de la diabetes. Sin embargo, el control de la diabetes no consiste sólo en una buena nutrición.
Los tipos de dieta adecuadas para la pérdida y el mantenimiento de peso son:
Actividad física
El aumento de la actividad física no afecta de manera importante el ritmo de pérdida de peso pero juega un importante papel en el mantenimiento del mismo. Tan sólo 30 minutos de actividad física moderada (por ejemplo, caminar) al día son suficientes para asegurar una buena salud.''
La medicación para la pérdida de peso se aplica a individuos en quienes los cambios de estilo de vida o bien no son suficientes para generar la pérdida de peso necesaria o son imposibles de obtener por incapacidad física. La medicación que se utiliza para la pérdida de peso en personas con sobrepeso y obesas, con o sin diabetes, debe clasificarse en tres categorías:
La cirugía gástrica (bariátrica) es un medio muy eficaz de obtener una pérdida de peso duradera y puede ser una buena opción en individuos gravemente obesos que encuentran muy difícil controlar su peso con otras medidas. Estas operaciones, sin embargo, suponen un riesgo pequeño aunque importante, y, por lo tanto, tan sólo debería considerarse su uso en casos muy graves
Las epidemias paralelas de diabetes y obesidad ya representan el mayor desafío para la salud pública del siglo XXI. Ya no podemos confiar sólo en las estrategias de control y prevención que se centran en el individuo. Es también necesaria una respuesta a nivel de población.
Ya que han sido los grandes cambios, tanto hacia la inactividad física como en la alimentación, los que explican el desarrollo de la crisis de obesidad y diabetes, es necesario tomar medidas racionales para tratar ambos problemas.''
La epidemia de obesidad y diabetes se ha desarrollado a pesar de varias décadas de esfuerzos nacionales y locales por enfatizar el valor de las "dietas equilibradas" y para marcar la importancia de realizar ejercicio moderado a diario. La educación para la salud debería, por lo tanto, diseñarse también con el fin de apoyar otras medidas. Éstas son:
Es importante establecer sistemas nacionales fuertes y colaboraciones que capaciten a los gobiernos, a la sociedad civil y al sector privado para evaluar e implementar nuevas políticas eficaces. Dada la epidemia de obesidad y la creciente incidencia de diabetes que parece probable que sea su consecuencia, debería establecerse sistemas que aseguren la monitorización anual de la prevalencia de diabetes en la población.
==Ya es tarde, pero aún se puede realizar un esfuerzo mundial para transformar las dietas, estimular una menor dependencia del transporte motorizado, y promover esfuerzos para devolver a nuestra vida diaria la actividad física. El momento de actuar es ahora.